- “Una vida tan fructífera, nos alienta a seguir
con la búsqueda de un México justo y solidario, que ame la paz y que la
construya con libertad, enfrentando de frente a cualquier tirano que
oprima al pueblo y utilice el poder para su beneficio”: EGM
“Es uno de esos
ser humanos que por sus cualidades excepcionales se convierten en orgullo de la
tierra que los vio nacer. Don Efraín fue un buscador, buscó la verdad, el bien
y la belleza que dan sentido a la existencia, a la propia y a la de la
comunidad”, expresó el Mandatario estatal, durante su discurso.
“Hombre de recia
voluntad, pero mayor corazón; siempre hombre para los demás. Recorrió
generosamente México, invitando a trabajar por el rescate de la Patria. 1970 será el año
en que la historia registre como el del testimonio valiente y auténtico de este
ilustre hombre de Jalisco”.
“Una vida tan
fructífera, harina que hará el mejor pan, nos alienta a seguir con nuestras
búsquedas, un México justo; un México justo y solidario, donde la educación sea
la base para el desarrollo de todos los hombres y mujeres. Un país que ame la
paz y que la construya con libertad plena, enfrentando de frente, con hombría,
a cualquier tirano que oprima al pueblo y que quiera utilizar el poder para sus
propios beneficios”, concluyó el Gobernador.
El Secretario de
Educación en la entidad, Antonio Gloria Morales, expresó que Don Efraín fue un
gran humanista, íntegro, firme de carácter y auténtico en su discurso.
Señaló además que
como Secretario de Educación Jalisco, de 1995 a 1998, -el último cargo público que
desempeñó-, González Luna Morfín dio certeza y certidumbre con sus conceptos, a
la labor educativa en la entidad.
Verónica González
Marseille, hija de Don Efraín, apuntó que su padre era una persona cercana,
discreta y de fe.
“Su camino fue la
búsqueda de la verdad y un generoso compartir, su existencia y conocimientos,
en diversos ambientes: familiar, educativo, religioso, social y político”.
“Don Efra definía la
educación como el reto que cada uno trajo al mundo al nacer; reto de
perfeccionarnos, que no termina hasta el día de la muerte”.
Luego de expresar que
Don Efraín fue un pilar sólido en su familia, con voz entrecortada, Verónica
González Marseille dirigió unas palabras a su padre fallecido: “Nos dejas una
invitación abierta a reconocernos como vasallos necesitados de
perfeccionamiento, y comprometidos a trabajar al servicio de nuestras familias,
sociedad y País”.
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