martes, 29 de enero de 2013

“Tierra de colores: Riqueza ambiental de la Sierra de Tapalpa” un proyecto que surge de PACMYC Jalisco


Uno de los proyectos seleccionados por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMYC Jalisco) en su emisión 2011, fue “Tierra de colores: Riqueza ambiental de la Sierra de Tapalpa” una idea y dirección general de Jorge Arturo Martínez Ibarra.

Con un apoyo económico de 50 mil pesos, el becario realizó un documental en el que captura testimonios de productores de pan, dulces, artesanías, vestuarios, lácteos, entre otros, que, en una lucha por no emigrar a otras tierras, idean formas de trabajo que les genere un sustento cotidiano.

Martínez Ibarra realizó su investigación en la Sierra de Tapalpa, Jalisco, que se conforma de municipios con gente trabajadora, productiva y llena de esperanzas de vivir mejor y hacer de su tierra el lugar ideal para permanecer y morir ahí.

Familias enteras, se dedican a producir dulces, artesanías y hasta tacos, muchos de ellos, como parte de una tradición familiar que comenzó con los abuelos o bisabuelos y se aferran a su trabajo, a sabiendas que ceder, es sinónimo de desenraizarse.

Ante la amenaza de un mundo globalizado, que cada vez aprecia menos las labores de la tierra, por ejemplo, el autor de este proyecto entrevistó a pequeños agricultores, que afirman que cosechar maíz no es lo más redituable, pues las ganancias obtenidas en las más de las veces, se emplean en pagar fertilizante y el pago de la mano de obra no se recupera.

Ansiosos de que lleguen a sus municipios programas de apoyo gubernamental, las comunidades jaliscienses de Lagunillas, Municipio de Atemajac, de Brizuela, Atacco y San Antonio, ambos, Municipios de Tapalpa, un grupo de mujeres han desarrollado ideas tales como la “Farmacia Viviente” (Atacco, Tapalpa), un producto a largo plazo, en el que aprovechan recursos propios como  hierbas del lugar para hacer jarabes, pomadas y cremas, con la mira de incluir en un tiempo más, la producción de shampoo, masajes y temazcales.

En el caso de la “Farmacia viviente” como en el de la producción de artesanías de Ocochal, que se producen en Atemajac de Brizuela, sus realizadores afirman que la principal fuente de consumo son los visitantes, ya que los propios valoran menos la mano de obra y pagan poco, lo que ocasiona que la pequeña industria del lugar no crezca.

El documental contó con el financiamiento del PACMYC de Jalisco, el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), Secretaría de Cultura de Jalisco (SCJ) a través de la Dirección General de Vinculación Cultural y participaron en su realización la Asociación Civil Comunidad en Desarrollo Alternativo (CENDA, A.C.), así como la Universidad de Guadalajara a través del Centro Universitario del Sur (CUSUR).

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